Las cefalosporinas son antibióticos betalactámicos que se aislaron inicialmente a partir del hongo denominado Cephalosporium acremonium del agua del mar en la costa de Cerdeña. El hongo se cultivó y se obtuvo tres antibióticos, a los que les llamaron C, N y P. Se identificó el núcleo de la cefalosporina C, el ácido 7-aminocefalosporánico y luego se añadieron cadenas laterales con lo que fue posible obtener fármacos semisintéticos con acción bacteriana mayor que la inicial.
MECANISMO DE ACCIÓN DE LAS CEFALOSPORINAS
Las cefalosporinas son antibióticos bactericidas y su mecanismo de acción es interferir con la síntesis del componente péptidoglucano de la pared celular bacteriana, a través de la unión a la proteína fijadora de penicilina (PBP) e inactivación de los inhibidores de la autolisina endógena: esta autolisina rompe las paredes celulares bacterianas y produce la muerte del microorganismo por lisis microbiana. Las cefalosporinas, incluyendo las de tercera generación, al fijarse a sus proteínas-blanco en la membrana de la célula bacteriana, inactivan las enzimas implicadas en la síntesis de la pared celular. Por lo general, el germen muere después de la fijación e inactivación de las PBP la, 1B5, 2 y 3. (Las PBP 4, 5 y 6 son inactivadas, pero no causan alteraciones letales en el microorganismo).
APLICACIONES CLÍNICAS
Las cefalosporinas deben ser utilizadas con criterio racional, ya que su uso indiscriminado lleva a la aparición de gérmenes resistentes; por otro lado su costo es elevado. En general, la mayoría de indicaciones se refieren a aquellas infecciones por gramnegativos donde se requiere una excelente penetración tisular, cuando no se puede utilizar aminoglicósidos por la presencia de daño renal (real o potencial) y cuando la eficacia antibiótica esté asegurada. Debe reservarse su uso para aquellas infecciones nosocomiales, donde se sospecha que los gérmenes causales son resistentes a los antibióticos tradicionales, en casos de sepsis severa y en casos de pacientes neutropénicos con fiebre.
EFECTOS SECUNDARIOS
• Reacciones de hipersensibilidad: iguales que las causadas por penicilina debido a que comparten la estructura betalactámica, la reacción cruzada entre estos fármacos es del 5%. Estas manifestaciones incluyen anafilaxia, broncospasmo, urticaria, leucopenia, trombocitopenia y anemia hemolítica.
• Reacciones hematológicas: las cefalosporinas de tercera generación que presentan un grupo metiltiotetrazol en su cadena lateral como el cefamandol, cefoperazona y moxalactam, pueden provocar hemorragia e hipoprotrombinemia.
• Efectos renales: la cefalotina y la cefaloridina pueden producir necrosis de los túbulos renales cuando se administran dosis altas o en insuficientes renales.
• Efectos gastrointestinales: dolor abdominal, pirosis, náusea, vómito y diarrea ocasionada por Clostridium difficile.
• Efectos sistémicos: cefalea, degusto amargo, prurito vaginal, dolor en el sitio de inyección y si la administración es IV puede producirse tromboflebitis. Pueden ocasionar superinfecciones.
INTERACCIONES
La administración concomitante de cefalosporinas con aminoglucósidos, ácido etacrínico, furosemida y vancomicina aumentan el riesgo de nefrotoxicidad. Se produce una reacción tipo disulfiram al administrar cefalosporinas concomitantemente con alcohol o a pacientes alcohólicos. Cefamandol aumenta el riesgo de hemorragia cuando se administra junto con aspirina, anticoagulantes orales, heparina, carbenicilina inyectable, dipiridamol, pentoxifilina, sulfinpirazona, ticarcilina y ácido valproico.
El probenecid incrementa el nivel sanguíneo de las cefalosporinas, excepto: cefoperazona, ceftazidima y ceftriaxona.